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El impresionante legado de un arquitecto visionario

22 de Octubre de 2009
(Arriba) Plano de la Casa Robie. (Abajo) Plano del Templo Unity

(Arriba) Plano de la Casa Robie. (Abajo) Plano del Templo Unity

Hoy se abre al público la muestra sobre Frank Lloyd Wright, el hombre que imaginó la arquitectura de dentro hacia afuera.

La obra del estadounidense Frank Lloyd Wright cambió para siempre el devenir de la arquitectura del siglo XX. Sus trabajos, pequeños, grandes, urbanos o rurales, dejaron una sólida huella en diversas generaciones y remarcaron su peculiar visión –orgánica, ecológica y social– de un arte tan complicado como es la arquitectura. Para recordar su legado y conmemorar el cincuenta aniversario de la inauguración del edifico que alberga el Museo Solomon R.

Guggenheim de Nueva York llega a España Frank Lloyd Wright, una muestra que reúne 63 de los más de 1.500 proyectos firmados por el peculiar arquitecto.
La exposición, que abre sus puertas hoy en el museo Guggenheim de Bilbao, deja de lado la ajetreada vida de Wright, para centrarse exclusivamente en su trabajo a través de 200 dibujos originales, maquetas –nuevas e históricas– y animaciones digitales; todo lo necesario para que el visitante entienda la visión de un hombre que siempre apostó por integrar la arquitectura en el paisaje y que luchó por redefinir los espacios de los hogares.

Este último aspecto constituyó, como se puede ver en la muestra, un tema central en su obra. Wright siempre otorgó mayor importancia al espacio interior de los edificios, frente a la configuración y el planteamiento de su estructura exterior. “El edificio no será, en adelante, un bloque de materiales de construcción elaborado desde fuera, como una escultura. El ambiente interno, el espacio dentro del cual se vive, es el hecho fundamental en el edificio, ambiente que se expresa al exterior como espacio cerrado”, explicó hace años el propio Wright.

Y es que el arquitecto estadounidense propuso, desde sus inicios como profesional, construir los espacios para ser vividos y disfrutados. El objetivo primordial era que su disposición cobrara protagonismo y ofreciese soluciones valiosas para sus habitantes o visitantes, algo que plasmó a la perfección en el edificio del Museo Solomon R. Guggenheim, el Templo Unitario de Oak Park (Illinois) o la casa Herbert Jacobs II, en la que Wright ideó un hemiciclo solar “que por su disposición permitía rebajar el intenso calor durante el verano y calentar el conjunto de la vivienda en los fríos inviernos que se viven en Wisconsin”, destaca David van der Leer, comisario de la muestra.

Precio moderado
Otro de los propositos del arquitecto estadounidense era rebajar el coste de las viviendas de clase media. “Aunque muchos piensan que Wright era un arquitecto elitista que sólo diseñaba para los más ricos, esta es una imagen errónea. Uno de los mejores ejemplos que desmienten esta idea es la casa Herbert Jacobs I, construida en 1937 para dos jóvenes periodistas, que costó en total 5.500 dólares –aproximadamente unos 82.000 dólares actuales–, incluyendo los 450 dólares de honorarios para el arquitecto”, comenta Van der Leer.

En este caso, la solución fue realizar una vivienda basada en un plano en L, con una sola planta y construida con madera, ladrillo, hormigón, cartón aislante y cristal, como lo muestra en la exposición una impresionante maqueta tridimensional. Wright decidió desechar todos los materiales de construcción innecesarios y realizar un proyecto simple en el que, por ejemplo, la pared interior y exterior eran la misma, lo que supuso un considerable ahorro en los costes.

Locura bagdadí
Uno de los proyectos menos conocidos y más llamativos del arquitecto estadounidense, y que se puede ver en la última sala de la muestra, es su peculiar visión de la capital iraquí. En 1958, Wright presentó los dibujos que había realizado para construir un centro urbano completo en Bagdad.

El proyecto, que se ubicaba en la isla que rodea el Tigris, incluía el encargo de un teatro de la ópera, que convirtió en auditorio cívico; un planetario; un parque; un bazar; un jardín botánico y un zoológico; un monumento en honor del califa del siglo VII Harún al-Rashid, y un campus universitario circular, todo ello conectado mediante una constelación de espirales. El proyecto nunca llegó a realizarse, pero habría sido impresionante poder ver y vivir una ciudad diseñada por Wright.

Fuente: www.expansion.com

Publicado por Ana Bacariza
en Arquitectura

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